"Mi operación al corazón es el tercer milagro con el que dios me ha bendecido"


  • Isabel Edwards fue sometida a una delicada operación en la clínica San Pablo de Trujillo, que es la primera de su tipo que se realiza en un establecimiento privado en esa ciudad del norte del Perú
  • Ella ya fue dada de alta luego de que le fuera extirpado un tumor del corazón
A sus 63 años, Isabel Edwards Quesada siente que Dios la ha bendecido con un tercer milagro en su vida. Ella acaba de ser sometida a una compleja y delicada operación en la Clínica San Pablo de Trujillo para extraerle un tumor de 4 centímetros que le crecía dentro del corazón y que hubiera podido causarle la muerte en cualquier momento.
Ya de alta en su hogar y en compañía de su único hijo, Isabel cuenta los días que le faltan de reposo para reanudar su apostolado en la Iglesia Alianza Cristiana Misionera, cuyos fieles –según cuenta- nunca dejaron de rezar y pedir a Dios para que todo salga bien en la compleja intervención quirúrgica.
Ella tampoco ha dejado de orar durante toda su vida. Ni siquiera hace unos 30 años, cuando todos los médicos que la examinaron le aseguraban que nunca iba a poder tener un hijo. Ahora, su heredero, al que ella considera el primer milagro de Dios en su vida, ha cumplido 28 años y nunca deja de acompañarla.
Incluso, en el 2000, cuando sufrió un accidente cerebro vascular, que por poco acaba con su vida, ella confiaba en que Dios la iba a bendecir y que no iba a dejar ninguna secuela. Y sus oraciones fueron escuchadas. De aquel infarto cerebral solo queda su testimonio de fe y desde esa fecha no ha necesitado de ninguna intervención divina hasta hace unos meses, que sintió que se agitaba y que el corazón le latía con más intensidad ante el más mínimo esfuerzo, por el tumor que le había crecido en el corazón y que había que extraer de manera inmediata.
Sin embargo, las cosas no fueron fáciles al inicio. Isabel no estaba afiliada al seguro social y los primeros médicos que la atendieron en Trujillo le dijeron que el único lugar donde podían operarla era en alguna clínica u hospital de Lima, pero ello era realmente imposible para ella, pues no tenía el soporte familiar que requiere una operación de ese tipo para afrontar gastos, donación de sangre, etc.
Ella pensó que ya todo estaba perdido hasta que uno de los médicos del Instituto del Corazón de Essalud que la atendió le recomendó al cirujano cardiovascular Juan Carlos Ramírez Zapata, que recién se había mudado a Trujillo desde Lima para trabajar en la recién inaugurada clínica San Pablo.

Un peligroso mixoma
El doctor Ramírez recuerda vivamente cuando examinó a Isabel Edwards y cuando sus sospechas se confirmaron con la ecordiografía. Ella tenía un tumor o mixoma de cuatro centímetros por lado en la aurícula izquierda y que amenazaba con desprenderse y obstruir la válvula mitral, lo que podía causarle la muerte de manera instantánea.
Su operación fue programada para el lunes 11 de agosto a las 5 p.m. En horas de la mañana, ella fue sometida a una cineangiografía, para determinar el estado de sus arterias coronarias en la Unidad Hemodinámica de la Clínica San Pablo, que cuenta con un moderno equipo y un poderoso software para evaluar el interior de su sistema circulatorio. El resultado de esa prueba fue realmente satisfactorio para los médicos, que se prepararon para la que sería la primera operación de ese tipo en una clínica privada en esa ciudad del norte del Perú.
Junto con los cirujanos Carlos Castañeda, Mario López y Manuel Calvay, que había llegado desde Lima, el doctor Ramírez Zapata inició la delicada intervención quirúrgica, que iba a durar tres horas.
Según lo programado, se tuvo que realizar una esternotomía media para abrir el pecho de la paciente y llegar hasta el corazón, que en ese momento latía con intensidad, como si supiera que iba a ser curado de un mal que lo amenazaba con detenerlo para siempre.
Antes de parar los latidos del corazón, los médicos derivaron el sistema circulatorio a la moderna máquina corazón-pulmón, que reemplaza el funcionamiento de ambos órganos. Sin embargo, el corazón seguía latiendo con más fuerza. Fue necesario utilizar una sustancia a base de potasio para detenerlo y, luego, proceder a la operación para llegar al lugar exacto del tumor.
Una vez extirpado el tumor, de unos 4 centímetros de lado, que apenas cabe en la palma de la mano, el equipo de cirujanos cardiovasculares procedió a reparar el corazón, a restablecer todo el sistema circulatorio y a reanudar los latidos cardíacos.

¿Y no tenía miedo de que el corazón no vuelva a latir?, nos atrevemos a preguntar al doctor Ramírez Zapata para saber si en ese crucial momento, que separa la vida de la muerte, no llegó a sentir temor o angustia, por no decir pánico.
“No”, nos responde con naturalidad. “Ya tenemos experiencia y estábamos preparados para cualquier contingencia. El corazón empezó a funcionar nuevamente cuando empezó a sentir que le llegaba nuevamente la sangre, como si fuera el impulso vital que requería para empezar su acompasado ritmo.
Luego, la paciente fue llevada a la Unidad de Cuidados Intensivos, donde permaneció solo 30 horas, luego de lo cual pasó a su habitación por unos tres días más de reposo absoluto, antes de que fuera dada de alta.
Además de darle la buena noticia de que la operación había salido bien, que su recuperación era extraordinaria y que podía sentirse curada, el doctor Ramírez Zapata le dio otra más: el informe de patología había confirmado que el tumor era benigno y que todo esa capítulo ya había pasado.
Sin embargo, para Isabel Edwards esta etapa de su vida recién comienza. Ahora quiere ser ella misma testimonio del amor de Dios a sus criaturas.

Operación fue posible gracias a los médicos y al equipamiento de la Clínica San Pablo de Trujillo
Para el doctor Gonzalo Castillo Tafur, asesor de la Gerencia del Complejo Hospitalario San Pablo, esta delicada operación quirúrgica pudo realizarse exitosamente gracias a los médicos y al moderno equipo con el que cuenta la Clínica San Pablo de Trujillo.
Y esa no es la única operación compleja y delicada que van a realizar. En las próximas semanas extirparán un tumor ubicado en la base del cráneo (hipófisis) a un paciente y, casi simultáneamente, operarán del corazón a un hombre de 33 años que tiene comunicación interauricular, que provoca que se mezcle la sangre venosa con la arterial. Esta última intervención será financiada por la propia clínica, como parte de sus programas de responsabilidad social.
De manera muy enfática, el doctor Castillo Tafur asegura que la Clínica San Pablo de Trujillo, que fue inaugurada hace solo dos meses, ofrece los mismos servicios de calidad que su sede central de Surco, pero con un equipamiento de última generación, que es el más moderno de todo el norte del Perú.
Incluso, sostiene que gran parte de su staff de 185 médicos ha sido traído desde Lima y el resto escogidos entre los mejores profesionales de la ciudad norteña.
También comenta que para el Complejo Hospitalario San Pablo es una gran satisfacción poder ofrecer una alternativa médica, moderna y especializada para todo el norte del Perú. “Los pacientes de Áncash, La Libertad, Lambayeque, Piura, Tumbes y toda la zona andina y de selva ya no necesitan viajar a Lima para buscar atención médica especializada”, agrega.